SOL extendió su caída durante la sesión de negociación del miércoles, cayendo desde un máximo intradía de $153.03 a un mínimo de $145.29 tras perforar su importante nivel de soporte de $150. Los indicadores técnicos indicaron una caída clara, con cada vela horaria formando máximos y mínimos más bajos a medida que aumentaba la presión de venta durante las últimas horas de negociación.
El volumen de negociación de Solana ascendió a 2.49 millones de tokens durante el colapso, lo que representa un aumento del 157% respecto a la media diaria y subraya la intensidad de la distribución institucional. Los datos de mercado mostraron que las cascadas de stop-loss aceleraron la caída, con SOL cayendo casi un 5.24% en cuestión de minutos cuando se activaron órdenes algorítmicas por debajo de umbrales clave del gráfico.
A pesar de la caída del precio, los flujos de ETF en cadena mostraron un panorama contrastante. Los fondos cotizados spot de Solana vieron su undécimo día consecutivo de entradas netas positivas, liderados por el producto BSOL de Bitwise, que aportó nuevo capital incluso cuando SOL negociaba bajo presión técnica. Los flujos del protocolo se acercaron a 369 millones de dólares en activos bajo gestión.
La divergencia entre la demanda fundamental y la acción del precio refleja una narrativa de mercado dividida. Los asignadores institucionales siguen siendo optimistas sobre la arquitectura de Solana a largo plazo, citando una sólida actividad de desarrolladores y las próximas actualizaciones de la red. Sin embargo, los traders a corto plazo se enfocan en la gestión del riesgo ante una volatilidad elevada, posicionándose para retrocesos más profundos si se pierden los niveles clave cercanos a los $142–$144.
Entre los niveles técnicos clave a vigilar se encuentran el soporte inmediato en $142 y la resistencia en $157.25. Cerrar de forma sostenida por encima de $150 sería necesario para señalar estabilización, mientras que más caídas podrían hacer que SOL pruebe zonas inferiores alrededor de $135. Los participantes del mercado están monitoreando métricas en cadena, como el recuento de direcciones activas y la actividad del mercado NFT, en busca de evidencia de un uso renovado de la red, lo que podría debilitar el impulso bajista.
Los analistas destacan que la volatilidad implícita a 30 días de Solana se mantiene elevada en comparación con las normas históricas, lo que sugiere que los participantes del mercado esperan más movimientos de precios. Un regreso a la consolidación por encima de $150 podría atraer cobertura de posiciones cortas y aliviar la presión sobre las tasas de financiación de derivados, que se dispararon cuando el financiamiento de SOL se volvió negativo en los principales mercados de swaps perpetuos.
Los datos en cadena también revelaron que las grandes carteras de SOL redujeron las posiciones de staking durante la caída, liquidando tokens apostados ante la posibilidad de compras oportunistas si los precios se desplazan a la baja. Esta dinámica podría generar un soporte cíclico si vuelve a fluir el capital a niveles de precio más bajos.
De cara al futuro, la próxima actualización de la red de Solana, prevista para diciembre de 2025, tiene como objetivo mejorar el rendimiento de las transacciones y reducir las tarifas. Los partidarios creen que este evento podría actuar como un catalizador para un renovado interés comprador, aunque los escépticos advierten que la aversión al riesgo impulsada por factores macroeconómicos podría seguir pesando sobre SOL hasta que las condiciones del mercado en general mejoren.
En resumen, Solana enfrenta una coyuntura crítica entre la debilitación técnica cada vez más profunda y la demanda fundamental sostenida. La interacción entre los flujos de ETF y la acción del precio será observada de cerca tanto por los tenedores a largo plazo como por los operadores a corto plazo mientras SOL busca restablecer el soporte por encima de $150.
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